Otras vidas…

Bowman, una profesional de 65 años que ha trabajado con adultos y niños como terapeuta de vidas pasadas durante más de veinte años, explicó que su interés sobre el tema comenzó cuando tenía 35 años, cuando sufrió una grave enfermedad. “Durante la mayor parte de mi vida adulta tuve alergias crónicas y enfermedades pulmonares. A esa edad me enfermé seriamente y sufrí asma y pleuresía. Durante una de esas crisis tuve la visión del velorio de un hombre de 35 años que se estaba muriendo de tuberculosis en su cama. Esa visión apareció como una película de poca duración que avanzaba hasta llegar al funeral. Lo increíble es que veía a través de los ojos de este hombre, oía a través de sus oídos, sentía el amor que henchía su corazón y sabía lo que él pensaba. Más sorprendente aún, podía cambiar mi perspectiva fácilmente, de observador a personaje, o bien podía ubicarme en ambos lados al mismo tiempo. Podía saltar de mi cuerpo y observarme desde cualquier ángulo de la habitación. En este estado alterado, tenía una omnisciencia surrealista. Tenía acceso a todo lo que este hombre sabía, entendía y recordaba, y además gozaba de un panorama más amplio, una comprensión de los patrones que regían su vida más allá de lo que él mismo sabía. En ese momento me pregunté si lo que estaba viendo no sería un recuerdo de mi vida pasada y si no estaría destinada a morir prematuramente, como él. Me preguntaba si no estaría repitiendo un modelo de mi vida pasada. Ese pensamiento me inquietó, pero no sabía qué hacer con esa información. Poco después de tener esa visión, un amigo escuchó hablar sobre Norman Inge, un famoso terapeuta de vidas pasadas que estaba de paso por la ciudad donde yo vivía. Sin saber exactamente qué era una regresión a vidas pasadas, concerté de inmediato una entrevista con él, esperanzada en que me ayudase a comprender mi visión. En la primera sesión recordé dos vidas, durante las cuales había fallecido por lesiones en los pulmones: una de ellas, la muerte por tuberculosis del siglo XIX, que había visto previamente en aquella visión durante la crisis asmática y la otra, como una joven madre que moría en la cámara de gas durante la Segunda Guerra Mundial”.

Carol-smiling

Bowman agrega que “esas vidas no fueron una sorpresa para mí, ya que las había percibido en algún nivel de conciencia, por medio de emociones e impresiones pasajeras desde mi infancia. Sin embargo, los resultados de la regresión fueron extraordinarios. Mis síntomas físicos desaparecieron. También comencé a entender cómo poder hurgar algunos aspectos de mi personalidad actual en aquellas dos vidas. Yo estaba tan intrigada por lo que me había sucedido que me decidí a aprender cómo realizar regresiones en otros. Busqué entrenarme en terapia de vidas pasadas con algunos de los precursores en ese campo y cursé la carrera en la universidad para obtener el título de consejero. Ninguna otra cosa, hasta ese momento, había atraído tan profundamente mi interés”.
Un año después de su curación, Chase, uno de los hijos de Carol Bowman, comenzó a experimentar un episodio de exagerado miedo hacia los fuegos artificiales del 4 de Julio. Y el problema, lejos de remitir, comenzó a agravarse. Aprovechando una visita del terapeuta que la había curado, Carol le pidió que le realizara una hipnosis. El niño, rápidamente, incluso sin hipnosis previa, comenzó a recordar una vida en que había sido un soldado y estaba en una batalla rodeado de fuertes ruidos, gritos y estruendos. De hecho, relató que había recibido un disparo en la muñeca, en el preciso lugar donde en su vida actual tenía un eczema desde que era bebé, que le molestaba hasta el punto de que había que vendárselo para que no sangrara al rascarse. A los pocos días de la regresión el eczema desapareció, así como su miedo a los ruidos fuertes”.
Por qué no nos acordamos de nuestras vidas pasadas

Su hija Sarah, por su parte, había desarrollado un miedo exagerado a los incendios, hasta el punto de guardar una maleta bajo su caja con sus muñecas y vestidos para escapar rápidamente de allí por si se producía un siniestro. Animada por la regresión de su hermano, Sarah le pidió al mismo terapeuta Norman Inge que hiciera lo mismo con a ella. Rápidamente comenzó a describir a una niña, su familia y su entorno. En un momento determinado, en su vida pasada, despertó y vio que su casa comenzó a arder. Finalmente, no pudo escapar al incendio y murió calcinada. Sarah relató entonces como flotaba, ya sin dolor, contemplando a su familia en el jardín llorando impotentes ante el incendio. Una vez acabada la hipnosis, Sarah vinculó inmediatamente su vida pasada con la actual, comprendiendo de donde venían sus principales miedos. Y estos, al igual que había pasado con su madre y su hermano, desaparecieron.

Terapia regresiones

 Marisela Sandoval Hdz

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Acerca de Sana tu vida Monterrey Marisela Sandoval

Lic. en Desarrollo Humano, Master en Antropologia y Etica, Psicoterapeuta espiritual, Certific Louise Hay, Reiki, Diksha giver, Locutora/productora de radio y tv por internet.

Publicado el 30 julio, 2017 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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